algo sobre ‘el arte en el espacio público’

1 11 2009

[Este escrito fue hecho hace más de 9 años, mientras estudiaba arquitectura, antes de cambiarme a publicidad]

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victor nishio.  octubre 29, 2000.

pregunta:  quién entiende el arte en términos generales?  los críticos?  los arquitectos?  los artistas mismos?  los votantes?  interpretaciones y reinterpretados hay por millares, mas cuántos seres ‘TIENEN’ un arte de esos que se venden en el centro del parque?  refiero a cuántos son capaces de identificarse -indistintamente a la profesión si es que se posee- con ese arte que ven en una plaza, en una galería (de arte), en la pared de una casa?  en igual situación se encuentran los poetas, o no?  pero como en nuestro entorno no se lee mucho… no existe base cultural para VER al arte como creemos ‘ver’ la arquitectura.

las pocas veces que veo una exposición artística, casi siempre necesito un ‘manual para entender’ la OBRA -será por mi formación académica?-, más se entiende la dificultad que existe al tratar de comprender la idea sin conocer al autor… es cuando decimos ‘qué bonito!’ y pasamos a la otra obra, esperando de él una segunda exposición para poder ‘disfrutar nuevamente de…’, pero no tenemos idea de la idea del creador.  deduciendo rápidamente, es considerado mejor arte el que puede ser entendido por la muchedumbre, al igual que las obras arquitectónicas… (pero como esto no se toma en cuenta casi nunca, los arquitectos siguen proyectando solamente para arquitectos.   quién desmiente?).

entonces, consideramos mejor arte al que podemos identificar con un pedacito de nuestras vidas o con algo que poseemos, sea un objeto o un recuerdo.  esto es -vagamente-, un atisbo de identidad para un particular, para cada persona.

se busca esta identificación porque necesitamos en todo momento ubicarnos en el tiempo y en la materia, porque necesitamos un asidero para sentir [pseudo]habilitación de justificarnos a nosotros mismos, de explicar nuestro existir (y valga aclarar que la mayor parte de las veces buscamos esto inconscientemente, si se da esa búsqueda).

luego, en medio de esta ‘identificación’, para tratar de no caer en una falacia intelectual nos construimos una fortaleza de autosuficiencia interpretativa, oh, gran placebo!, o sea, creemos que ‘…prácticamente entendemos el fenómeno de la vida…’ sin entendernos a nosotros mismos, y nos dormimos en ese falsete por 10 o más años hasta decir ‘ya estoy muy viejo para esas cosas’, momento que se da cuando ya no se tiene la fuerza necesaria para un intenso trabajo intelectual o, como sucede generalmente, se cree tanto en ese ritmo descontinuado (falsete viejo) que el alma se enquista en orgullo.

arte público

el más quebradizo de este arte es el que se ve en espacios públicos, el que se muestra tal cual vedette -como ciertos profesionales- (vedette en francés significa estrella).  este arte es el que se encuentra abierto y en permanente desvelo a la crítica común y ‘erudita’.  no se puede esconder aunque sí se puede cambiar de lugar con un helicóptero… el ‘arte público’, que pocos entienden (a menos que sea la recreación de una estatua antigua o el busto de un político).

él mismo -el arte-, sin ser descriptivo se plantea muchas veces como usuario imaginario del espacio… según un artista.  pregunto:  cuántos comunes mortales podemos entender esas cosas?  quién no es el más común de los mortales sino el artista mismo?

lo es porque tiene una gran necesidad de expresar lo que carga su espíritu, de hacerse notar, de ser aclamado y querido, otros buscan ser entendidos, otros llenar espacio plano o tridimensional.  el artista, ciertamente, sabe expresarse mejor que otros profesionales de excelsa cuadratura mental, y otros de no tanta.  por eso es el más común de los mortales, y sino el más, entonces el común… es el artista, que peca de humano.  y luego vendrán otros como el arquitecto, que también puede ser considerado humano, aunque algunos no se acepten a sí mismos.

para un arquitecto o urbanista el arte es a veces un complemento, y a veces una ‘pauta espacial abstracta’, o sea un hito perceptivo y no necesariamente puntual que hace uso de tecnología y estructuras diversas.  entonces, para producir este arte -sea quien fuere el productor- podríamos partir de tres vistas:  lo humano, el espacio urbano y la materia.

el segundo, se autocondona a la arquitectura porque ella es su sutil y más expresiva defensora.  para la materia, que se expresa por sí misma, existe cierta facilidad de ser integrada al lugar, al espacio, a la identidad; la materia generalmente se subyuga a la forma.  y finalmente el humano crea y hace uso de la materia y del espacio, pero no es esta ‘humanidad’ a la que refiero, sino a la que considera al humano como persona, y no como usuario, que es una cifra más, una línea más en una barra de un gráfico de población.

de estas tres dos sufren:  la materia y el espacio, pero no tanto como el humano en su común trajinar… entonces TODOS sufren en la autoenajenación de la arquitectura, creyéndose ‘suficientes’ y a su vez creando, sin reparo, una dejadez muy grande hacia la todavía no-rescatada persona.  este producto es atribuible a algunos profesionales en la materia (recálquese la arquitectura) que creen poder hacer todo y de todo, y lo que es peor, dentro de su error creen estarlo haciendo bien, pero  realmente se harían las cosas bien si existiese un poco de modestia, tan sólo un poquito menos de arrogancia.

y qué pasaría si en la búsqueda de esa modestia, partimos de la naturaleza, de algo que ya está hecho, para una creación artística?  en cierto modo lo hacemos si CREAMOS para el humano -común o intelectual-, ya que todos tenemos un cuerpo por demás restrictivo y hecho a la medida para aprender a conocernos a nosotros mismos.  mas sería muy interesante si el artista lograra reinterpretar a la natura en una obra capitalista, llámese de consumo masivo.

este concepto se conoce bastante bien en la arquitectura, en parte gracias a los arquitectos historicistas-contextuales, que algunas veces logran plasmar la estructura de la naturaleza en edificios con identidad cultural, y se hacen famosos con el tiempo.  por qué se hacen famosos?  será que todos buscamos aquello, o algo parecido, pero no somos capaces de tomar una decisión de cambio?

retomando el tema y concluyendo, el arte en el espacio público debe ser tomado con sensibilidad, la mayor de la que sea capaz un profesional.  el arte es la expresión de las ideas y sentires de un artista, de un pueblo a fin de cuentas, y debe ser hecho para este último, sin egoísmo, al igual que el espacio urbano y al igual que la arquitectura con toda su verbigracia intelectual.

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